Historia dun lume xa vivido

Podería comezar de moitas maneiras, de moitísimas. Pero comezo coa palabra rabia tatuada na cara, e coa palabra impotencia escrita no peito.

Comezo un relato que moitos puideron escribir, que está escrito nas fincas que arderon, nas casas que arderon, nos animais que arderon, nas persoas que arderon. Nos montes que asasinaron.

Un relato que custa escribir, porque desexarías non ter que escribilo nunca. E sen embargo aquí estou. Un relato no que as campás da aldea sonan a calquera hora do día mais da noite, onde as noites son alumeadas de vermello e só se oe o lume matandóo todo e o vento axudandóo. E polo día o son do lume acompáñase do dos avións dun lado cara o outro.

É a historia de sentimentos que non vivimos antes, ou sí, porque a historia se repite. É a historia da contra rota da habitación da miña avoa, vai dez anos, pola que podía ver dende a cama como nos arrodeaba o lume. E só podía chorar. Igual que agora.

É a historia de moitas bagoas. Das bágoas de meu avó chorando pola leira que traballou toda a súa vida, e que agora so é cinza. Ou o seu berro ó traxeado, que viña preguntar se había medios cando estaba a apagar o lume de en fronte a súa casa coa agua da piscina. É a historia do veciño axudado polo veciño co que non se falaba. A historia dos terneiros que non tiveron tempo de nacer. A historia dos nosos montes tinguidos de negro. A continuación dunha historia que xa comezara vai dez anos, e cando parecía que xa nos recuperaramos desa, caímos de novo ante o fume que abafa as nosas casas.

Esta historia somos todos nós, é a cinza que cae no mar e nas cidades, pero é o lume que mata o monte e a aldea. É a historia dos responsábeis, dos sin alma, dos que están a facernos crer ós que non crimos nunca. Porque Galicia estase a converter nun inferno.

É a historia dos que levan loitando día tras día, cada corpo, cada voluntario, cada traballador. Loitando sen poder a penas loitar, por non ter como. É a historia tamén dos que non merecen ser nomeados, porque como o lume non chega o seu despacho, este parece que non existe. Pero faino, e ademais existe da maneira máis ruín que o pode facer, sen deixar existir ó resto.

Podería continuar, pero sei que todos coñecemos a historia, ou senón todos, a maioría de nós. Porque o estamos vivindo. Tan só espero que fagamos o necesario para paralo. Porque nos está matando. A Galicia e a todos nós. E se vivimos ata agora, debemos seguir facendóo.

“¿Yo, un Pepe Rivas de aquí de Xeve, ser un parlamentario?”

A escasos días de las elecciones generales, hablamos con José Rivas Fontán sobre la nueva situación política que está viviendo el país

Lleva más de 10 años alejado de la política y de la vida pública, aunque tiempo atrás esto no era ni parecido. Sus comienzos fueron en el ámbito de la educación como maestro, aunque rápidamente se inició en el mundo de la política. Pero el ya mítico ex-alcalde de la ciudad del Lérez durante tres legislaturas, comenzó su andadura política años antes.

En 1977 fue elegido Diputado en las Cortes Generales, formando parte de la candidatura de UCD en las Cortes Constituyentes y figurando como abolicionista de la pena de muerte en la elaboración de la Constitución de 1978. Tras dejar la alcaldía de Pontevedra volvió a las Cortes dónde fue miembro de las comisiones de Educación, Administraciones Públicas, Infraestructuras y Defensa y formó parte también de la Comisión de Seguridad de la Asamblea Parlamentaria de la OTAN.

final1449604046108.jpgJosé Rivas Fontán con la medalla al Mérito Constitucional al cuello.

 

Me recibe en el despacho de su casa, un despacho en el que cada trozo de pared cuenta una historia. Nos encontramos rodeados de cientos de libros a lo largo y ancho de las cuatro paredes. Casi en el centro, una mesa solemne y robusta con sillas a ambos lados, imagino a muchos antes sentados dónde yo, mirando con desconcierto, curiosidad y admiración cada recoveco. Le tengo en frente de mi y a su izquierda una gran vitrina en la que medallas se mezclan con más de una veintena de galardones llegados desde Venezuela, Arabia Saudí o Grecia y un bastón de mando que las preside. A su derecha, una fotografía con Adolfo Suárez a la que hace referencia en diversas ocasiones y a la que me atrevería a llamar la joya de la corona. Y tras de mi, una foto del monarca Juan Carlos I con dedicatoria.

Reparo de nuevo en todos esos detalles, pues tan pronto haber entrado en la estancia Pepe Rivas, quien quiere que le trate de tú desde el primer momento, se encarga de enseñarme y explicarme cada rincón de esa habitación de la que se siente sin lugar a dudas orgulloso. Hay toda una vida tras ella. Habla con especial cariño de un retrato de su abuelo, el último alcalde de Xeve, hace más de medio siglo. También saca más de diez ediciones diferentes de la Constitución Española sobre la mesa, por si desconocía u olvidaba en algún momento que había sido partícipe en su elaboración.

Desde una chistosa versión de a penas 3 centímetros o una en forma de polvera hasta una majestuosa copia de la original, en la que rápidamente llegamos a su firma, la cual observa con honra. Sabe que ha pertenecido a un momento histórico en la historia de España, pero ni la arrogancia ni la pedantería le llegan a rozar un solo momento. Me enseña también casi medio centenar de fotografías con otros hombres de nuestra historia y echo en falta alguna figura femenina. Suárez aparece continuamente, pero también otros como Felipe González, Trillo, Terradellas, Fraga, el rey Juan Carlos, Antonio Rosón, el primer gobierno de la Xunta de Galicia al completo… En esos instantes supe que estaría en aquel despacho más de lo preconcebido.

DSCN5344.JPGFirma de José Rivas Fontán en la Constitución de 1978

 

Vuelvo a tomar asiento, ahora de manera definitiva y me acomodo, nos acomodamos y comenzamos a charlar. No soy la única que toma notas. Él también lo hace. Y dibuja y hace pequeños esquemas que posteriormente tacha o vuelve a subrayar en una libreta en repetidas ocasiones, a lo largo de la hora y media que pasamos en compañía.

  • Se está hablando continuamente y más ahora que nos encontramos a menos de dos semanas de las elecciones generales de que estamos a punto de vivir una nueva transición política. ¿Es comparable a la que se dio a finales de los años 70?

La transición fue el cambio de un régimen. Veníamos de una dictadura en la que las Cortes eran una asamblea de procuradores dónde realmente iban a aplaudir. No eran de elección directa, condición fundamental para que exista un régimen democrático y en ese momento el salto importante fue el cambio de un régimen. De una dictadura a una democracia. Un paso históricamente gigante, que se dio afortunadamente bien porque había muchas heridas abiertas en la España de entonces.

Había la gente que quería resarcirse, vengarse y la gente que quería pasar un tupido velo y decir, aquí no ha pasado nada, este cambio de régimen es una cosa totalmente normal. Pues no. Era muy difícil esa transición porque se partía de vencidos y vencedores y eso se resolvió porque tuvimos una persona providencial en la historia de España, Adolfo Suárez, una figura que venía realmente del franquismo pero que fue capaz de prescindir de su propia ideología y entregarse a la causa de convertir España en una democracia sin vencedores ni vencidos.

Suárez y otros que con él formamos la UCD, éramos partidarios de una transición pacífica, porque la historia reciente nos parecía muy lamentable, y lo que queríamos era que nuestros hijos no vivieran una España como la que habíamos vivido. Una España de secretos, de ocultismos, de vencedores, dónde se descalificaba a la gente por la forma de pensar, donde existían movimientos fascistas como la propia falange.

En ese momento Suárez buscó a aquellas gentes que estaban por una razón o por otra escondidas de la vida social, incluso lejos del propio país como Carrillo o Terradellas, y se hizo un esfuerzo desde posiciones personales muy sacrificadas por conjugarse todos en un proyecto común que fue la constitución Española. (Dice mientras acaricia ese gran ejemplar de la Constitución que preside la mesa).

Entonces esto no es comparable a ningún momento histórico vivido por España. Ni al actual ni a ninguno, porque las historias de España con las constituciones fueron siempre constituciones de vencedores y de vencidos, o muy liberales o muy ultraizquierdosas. Pero en la transición aparece la primera Constitución dónde nos encontramos un proyecto común de los españoles. Por eso mismo no me parecen momentos comparables, ahora mismo si que estamos viviendo una nueva época de cambios, necesarios, porque esta Constitución estaba adaptada a un momento histórico determinado e irrepetible que no es este. Estamos viviendo una democracia desde el año 1978, ¿Y qué sucede? Que hay una serie de preceptos en la Constitución que en aquel momento eran plenamente vigentes, pero que ahora hay que revisar de una manera profunda por una serie de carencias que tuvo nuestra Constitución.

  • Hablas de vencedores y vencidos, ¿Quedan aún a día de hoy resquicios de esa España dividida?

Yo creo que hay, y lo digo con una expresión un poco simple, una asignatura pendiente y es que de la España franquista, de la España derrotada hay muchos descendientes a los que le mataron a sus padres, primos, hermanos, hoy casi ya más abuelos… Y esa gente fue asesinada de la manera más vil que te puedas imaginar. Simplemente por ideología o por antipatías personales. Entonces hubo una cantidad enorme de crímenes, no crímenes de guerra, crímenes de humanidad.

Hubo una España de los vencedores y una España de los vencidos. A la España de los vencedores se le reconoció todo: pensiones, ejército, educaron a sus hijos en hogares especiales… Y la España de los vencidos quedó proscrita, ya no es que quedase proscrita históricamente, quedó humanamente proscrita porque hubo muchas personas asesinadas en las cunetas, a las que dieron una muerte indigna y sus familiares tuvieron que ocultar sus muertos porque no podían decir siquiera que eran parientes de ellos.

  • ¿Que otras asignaturas pendientes o carencias tiene la Constitución de 1978?

Por poner un ejemplo, el título octavo de esta Constitución, que es el de las autonomías se redactó de una forma muy genérica y no se llegó al fondo del asunto. La descentralización de España fue una descentralización a tirones. A lo que se llama las competencias, que en un principio eran todas del estado, se fueron descentralizando en las autonomías y ayuntamientos y ahí hay una serie de mecanismos que no funcionan bien.

  • ¿Se le dió más libre albedrío, por así decirlo, a las Naciones Históricas, como Galicia, País vasco o Cataluña?

El País Vasco había tenido un gobierno muy poquito tiempo, Cataluña tuvo un gobierno, tuvo la Generalitat presidida por Camboy y que estaba funcionando, y Galicia no llegó a tener autonomía porque cuando se aprobó el Estatuto de Galicia en junio de 1936 estalló la Guerra Civil. Entonces en ese momento en el que se plantea en la Constitución, fue un tema muy discutido. Muy discutido el problema de devolver las autonomías, sin embargo, ahí fue también dónde todo el mundo estuvo de acuerdo en que las autonomías históricas eran Cataluña, Galicia y Pais Vasco.

  • En ellas se metió posteriormente a Andalucía

Sí, había un Ministro de Administraciones Territoriales, Clavero Arévalo, andaluz. Pero en aquel momento había una resistencia a meter más. Otros no querían ni estas, entonces se dejó ese famoso título abierto y se añadió el artículo de que aquellos que se quisieran incorporar a lo que se llamaban Naciones Históricas tenían que someterlo a un referéndum. El gobierno central en aquellos momentos era contrario a que Andalucía entrara y eso le pareció muy mal a los andaluces, por lo que al someterlo a referéndum ganaron los andaluces y se consideró histórica también a Andalucía.

Esto se vio también reproducido en estos últimos años con el tema del Estatuto Catalán. Se hizo un estatuto y se dijo que sería el Estatuto Último pero el gobierno del PP lo impugnó en el Tribunal Constitucional y a los catalanes les pareció muy mal también y quizá sea una de las causas por las que hay una gran parte del pueblo catalán que está radicalizado en favor de la independencia.

  • ¿Qué significó para ti formar parte de ese periodo histórico constituyente de la democracia?

¿Yo, un Pepe Rivas de aquí de Xeve, ser un parlamentario? Un miembro del parlamento español donde puedes hablar libremente…

Me resultó casi increíble, es decir, yo procedía del mundo de la educación, yo estaba en la inspección de educación, entonces un grupo como yo de maestros y licenciados creamos un movimiento educativo importantísimo en España que nació en Pontevedra. Se llamó Movimiento de Maestros. Nosotros empezamos a contestar a un régimen de Franco, empezamos a contestar al sistema. Porque la única afiliación que se permitía, era la afiliación sindical de sindicatos verticales.

Entonces nosotros llegamos a cuestionar, con un atrevimiento increíble, que la representatividad del sistema no funcionaba, porque era un sistema de abajo a arriba, y la esencia de un representante es representar a los que le eligen y no a quien lo pone. Porque si tú le debes el cargo a quien te pone y no a quien te elige, entonces ya sabes a quien sirves… al señor.

Con ese movimiento tuve mucha relación. Fuimos unos rebeldes, pero unos rebeldes sin servir a ningún partido político. A los gobernantes de entonces no les caíamos bien pero tampoco nos podían acusar de pertenecer ni a un partido político ni a ningún sindicato clandestino. Eramos profesionales que defendíamos a los profesionales. Sin vinculación y sin ser correa de transmisión de ningún partido.

Con eso y en el año 77 cuando estaban a punto de celebrarse las primeras elecciones en el mes de junio mi sorpresa fue que me viene a ver un representante de Adolfo Suárez y me dice, Rivas queremos contar contigo para ir en las listas al Congreso de los Diputados que va a haber elecciones en unos meses. Y yo decía ¿Al congreso de los diputados? Ser uno de los representantes del pueblo.. ¿Yo, un Pepe Rivas de aquí de Xeve, ser un parlamentario? Un miembro del parlamento español donde puedes hablar libremente… Yo llegué a casa y se lo dije a mi mujer y dije es que no me creo esto, no me lo creo. Es decir, no eres capaz de saber, que era aquello en aquel momento. Ni podías saber, yo que iba de numero tres en la lista, cuántos iban a salir diputados, porque no se sabía, si salían dos de una lista o salían diez.

  • ¿Cómo se llevó el sentimiento gallego a las Cortes?

A mi en aquel momento me vino a buscar Sancho Rof, que luego fue ministro varias veces, y yo tenía un sentido de lo gallego… yo era por decirlo así, galeguista, yo creía que Galicia tenía que tener su personalidad política, que había que reconocérsela. Y para eso había que hacer el estatuto… Entonces yo en ese momento encontré una persona que resultó ser una persona extraordinaria, Víctor Moro.

Sancho Rof nos reunió en un restaurante de Arcade y conocí allí a Victor, entonces él me dijo: Pepe, nosotros vamos a representar al viejo estilo de la República, vamos a ser representantes del pueblo y de Galicia, y tenemos que sacar adelante el Estatuto de Galicia. Así es como yo entré y salí diputado, era muy joven, tenía 35 años, tuve la suerte de que me eligieran representante de Galicia en la UCD y también representante de UCD en el Comité Ejecutivo Nacional con Adolfo Suarez, entonces llegué a tener una relación muy directa con él y bueno a partir de ahí empezamos con el tema del Estatuto, la primera gran tarea para esa nación histórica que es Galicia.

Fui además el primer Secretario General de la Xunta de Galicia en el año 78. Y ahí empezamos, yo redacté el primer Boletín Oficial, redacté y formé la bandera de Galicia, lo que era el escudo, lo que fueron las estructuras de la Xunta. Todo ello salió de mí. Y así empezó mi camino en la vida política. No teníamos una Xunta como la de ahora, no teníamos ni locales, nos prestaron dos habitaciones en el ayuntamiento de Santiago.

  • ¿Cómo fue esa elaboración del estatuto de Galicia?

Nosotros lo que hicimos fue reunir a mucha gente importante, y de la gente importante con la que tratamos, tratamos con el último galleguista de la época de Castelao, compañero suyo, Ramón Piñeiro. Pues Ramón Piñeiro tenía la famosa mesa camilla en Santiago, y era una mesa camilla así tal cual. Estuve con Antonio Rosón muchas tardes hablando con Piñeiro del futuro de Galicia.

Nosotros eramos dentro de UCD, la rama más galleguista. Entonces yo asistí a lo que fue traer los restos de Castelao a Galicia, y en aquella época lo que hice fue constituír la famosa Comisión de los 16, para redactar el Estatuto. Que fue una comisión totalmente abierta, no fue solo una comision de UCD. Ahora se dá mucho él si gano yo, lo hago yo. Pero no, Antonio y yo queríamos juntar a los buenos profesionales de Galicia, y creamos un abanico enorme. Si queríamos que el Estatuto tuviese éxito teníamos que abrir el abanico al máximo.

  • Antes hablabas de que no es comparable la Transición con este cambio político que estamos viviendo. Pero ¿No crees que es necesaria una regeneración politica? En tu momento perteneciste a la UCD, ese grupo que estaba siendo el motor del cambio político y social. Fuiste uno de esos políticos que creyó en la democracia y apostó por ella, pero ahora esa democracia se encuentra corrompida y hundida.

Yo creo que hay una diferencia muy grande, y te voy a poner otro ejemplo. La democracia la definió Abraham Lincoln: La democracia es el gobierno del pueblo, para el pueblo y con el pueblo. Pero el pueblo no son los partidos políticos, entonces, te voy a dar una clave importante. En aquel momento de la Constitución, los partidos políticos que estaban abolidos por el franquismo volvían a emerger y se trató de reforzarlos mucho. Es decir, Suárez tenía una frase que a mi me parecía fenomenal, él dijo: Hemos hecho la democracia para los partidos y ahora tenemos que hacer la democracia para los ciudadanos.

  • Entonces, ¿por qué esta degeneración?

Porque la ley electoral aún vigente es una ley que prima mucho a los partidos y en la que practicamente no hay representación ciudadana. Y te voy a decir por qué. En el mes de noviembre en la Casa das Campás, alguien me hizo una pregunta de cómo estaba la democracia si seguía funcionando. Había muchos periodistas y yo dije: La esencia de un régimen democrático es la representación, la relación entre el representado y el representante, dónde representado acuda al representante con los problemas que tenga. Pero lo fundamental para poder acudir a tu representante es conocerlo, entonces continué, aquí sois gentes de la prensa, que estáis en los medios de comunicación todos los días, a ver si hay algún periodista y perdonadme el atrevimiento que sea capaz de decirme el nombre de los diputados que hay por Pontevedra. Ninguno. Casi ni yo lo sé.

Entonces, ¿qué está pasando cuando no conoces a tus representantes? Este régimen adolece de algo importante, y es que la ley electoral vigente, data de la época constitucional (dice mientras golpea de nuevo esa gran constitución). Hay que cambiar la ley electoral, ahora los partidos empiezan a proponer fórmulas, pero hay que empezar a votar a una persona sea de un partido y no sólo al partido.

  • ¿Por qué ya no se conoce a los candidatos?

Porque en las elecciones del 77, te voy a poner ejemplos, fuimos diputados: por Coruña, José María Suárez Núñez rector de la universidad de Santiago, José Luis Meilán catedrático de derecho administrativo, Piñeiro secretario del ayuntamiento de Ordes. Por Lugo, Antonio Rosón abogado de prestigio, Luis González ingeniero de agricultura, Candido Sánchez Castiñeira médico que fue delegado de sanidad. Por Ourense, Pio Cabanillas notario, Franqueira el empresario más grande que tuvo Galicia en los últimos años. Por Pontevedra, número uno Victor Moro licenciado en económicas y director del banco de España, número dos Jesús Sancho Rof catedrático de física óptica, número tres José Rivas Fontán maestro.

Tú compara esas personas con los que hay ahora en la representación de Galicia, son gente de partido que lo que hacen es estar ahí, como digo yo, moviendo sillas y con el tiempo los ponen para que sean obedientes. Entonces realmente no representan a nadie, representan a la cúspide porque van al congreso a hacer lo que les mandan, y ahí hay un punto de referencia dónde es imprescindible modificar la Constitución (vuelve a darle unos golpecitos).

  • Otra de las demandas más frecuentes a la hora de reformar la Constitución es la necesidad de convocar un referéndum para elegir al Jefe de Estado.

Juan Carlos fue una figura también providencial, era un hombre joven, pero él realmente recibió la confianza de Franco. Pero también es cierto que su posición fue enmascarada aquí en medio de la Constitución, no se llegó a decir claramente república o monarquía. Ese es el otro gran problema que está en el aire. Pero es que ahora vivimos unas discusiones de periódico, en aquel momento se estaba hablando todos los días de golpe de Estado.

Yo presenté una enmienda a la Constitución, sólo dos la presentamos por escrito y fue contra la pena de muerte. Y aquel mismo día un ministro me dijo Rivas, escápate a Marruecos porque van a ir a por tí. La tensión que había era impresionante. Como anécdota, cuando fui alcalde aquí en Pontevedra, la primera procesión de Semana Santa a la que fui, en la que apagaban las luces allí por la Herrería y se apagaba todo, la procesión del silencio, iba todo orgulloso, joven, con mi bastón de mando, plum, plum, y grita un hombre en medio del silencio más absoluto ¡Rivas, traidor, habéis sacado a Dios de la Constitución!.

  • ¿Hay que separar religión y estado?

Hoy creo que hay separar claramente lo que es la Iglesia del Estado. Porque desgraciadamente todo esto que nos invade por ejemplo del mundo islamista está porque muchos países islámicos no separan la religión del poder político. Entonces ese mismo jefe espiritual es el mismo jefe político, y claro tú no puedes dirigir un país en base a una religión. Porque si una persona tiene el derecho de pensar políticamente libre, aún mas en el terreno religioso.

  • Aprovechando que sale el tema del Islam, ¿Crees que es correcta la manera en la que se está intentado frenar el yihadismo?

Lo primero es que el tema del Yihadismo hay que atajarlo rapidamente, a esa gente hay que pararla porque no les importa morir. ¿Como te defiendes de eso? Yo le oí un día a Adolfo Suárez, cuando le dijeron oye presidente mira que tu vas con poca escolta, mira que los de ETA pueden entrar y él dijo, yo a los de ETA no les tengo miedo porque matan pero no se arriesgan, ellos no quieren morir. El problema es si el que atenta es un loco al que no le importa la muerte, contra ellos no hay nada que hacer. Y es lo que está pasando ahora, por eso es tan importante llegar a la raíz del asunto y cortar todas y cada una de sus fuentes e ingresos económicos, porque sin dinero no son nada.

¿Como se le permite por ejemplo que equipos de fútbol como el Madrid o el Barça vistan camisetas que ponen Qatar o Emirates, sabiendo que una parte de la financiación del ISIS proviene de Arabia Saudí y de los Emiratos Árabes? Yo soy gobernante de España y prohíbo esto. Si es que sabemos que está saliendo de ahí el dinero, pero como el dinero parece que sirve, para todo que no hay más dios que el dinero… Pues no, el dios dinero hay que cortarlo.

  • Este fin de semana se ha celebrado la primera vuelta de las elecciones regionales en Francia. ¿Crees que con los recientes atentados por parte del Daesh, el ascenso de la ultraderecha como acaba de suceder en Francia se puede contagiar a otros países europeos?

La opinión pública varía. Es un arco dónde desde lo que es la extrema izquierda a lo ques es la extrema derecha, pues ahí se mueve el pueblo. Entonces podemos hablar de la intepretación de los resultados a través de la Campana de Gaus, que nos habla de la idelogía de un pueblo. En ella podemos ver que la mayor parte de las personas se sitúan en el centro, (dice mientras dibuja), con un ramalazo a la derecha y otro ramalazo a la izquierda. Y en todas las elecciones esta campana funciona como un péndulo.

Entonces determinados acontecimientos sociales pueden excitar un movimiento más brusco de ese péndulo. Y es innegable que el tema de los atentados, de la inmigración por asilo político pues afectan a la opinión pública, y si la gente ve que tal como están hay un peligro real, el pueblo, que es lo que le pasó a Francia este fin de semana, hace balanza más hacia la derecha. Pero sigo creyendo que son desplazamientos temporales, que si dentro de cuatro años la situación vuelve a la normalidad, el pueblo volverá a equilibrar esa balanza.

En España yo creo que ahora mismo estamos más hacia aquí, (dice mientras señala el lado izquierdo de esa campana). Emergen partidos como Ciudadanos, Podemos o las Mareas contra el PP, que es la derecha pura. Y luego ya está el PSOE que se encuentra con una indefinición importante.

  • ¿Qué necesita España ahora mismo?

Un país como este, en el que el gobierno rescató a los bancos, los bancos están jodiendo a la gente, llevan miles de pisos arrebatados, muchos de ellos pagados. El paro es atroz, porque cuatro millones de parados no son una broma, los jóvenes tienen que marcharse porque no encuentran trabajo, la corrupción es terrible. El dinero que se nos ha robado es terrible.

No entiendo cómo una persona puede decir que vota al PP. Yo no digo, que no votes a la derecha si quieres votar a la derecha, pero a Rajoy en estos momentos no se le puede votar. Porque es un individuo que ha llevado a España a donde está.

Yo pienso en ese hombre, (dice mientras señala la joya de la corona, esa fotografía con Suárez). Ese hombre, Adolfo Suárez, cuando llegó a la presidencia tenía, por un lado a Hassan II que quería invadir Ceuta y Melilla, los catalanes que estaban revueltos con el tema de su autonomía, el País Vasco con ETA era terrible, en las Canarias había un movimiento independentista apoyado por Argelia e incluso por Rusia. Entonces Suárez si que podría haber hablado de la herencia recibida. Se encuentra también con una situación económica desastrosa, una inflación del veintitantos por ciento cada año, y los sueldos no crecían a ese ritmo.

Pues Adolfo Suárez hizo los Pactos de la Moncloa y juntó a todo el mundo y abrió los brazos y trajo a él a los comunistas, a los republicanos, incluso a los falangistas y a San Pedro bendito. Así que los colores políticos esta vez no pueden ser ninguna excusa para el diálogo y para el acercamiento de posturas, que es lo que necesita España.

Rivas Fontán, de maestro a las Cortes

PERFIL ENTREVISTA

.Hablamos con José Rivas Fontán de la nueva situación política que está viviendo España

Lleva más de 10 años alejado de la política y de la vida pública, aunque tiempo atrás esto no era ni parecido. Sus comienzos fueron en el ámbito de la educación, tras aprobar una oposición especial para la Organización de Servicios escolares, se encarga de la puesta en funcionamiento de uno de los primeros Centros de Medios Audiovisuales aplicados a la enseñanza en España. Con ello comienza a formar parte del Servicio Español de Magisterio, una organización democrática disconforme con el régimen político del momento, que desde dentro quiso convertirlo en un sindicalismo democrático.

En 1977 es elegido Diputado en las Cortes españolas, formando parte de la candidatura de UCD, en las Cortes Constituyentes y figurando como abolicionista de la pena de muerte en la elaboración de la Constitución de 1978. Tra ello y durante tres legislaturas, se proclamó alcalde de su ciudad natal, la Ciudad del Lérez. Tras dejar la alcaldía de Pontevedra volvió a las Cortes dónde siendo miembro de las comisiones de Educación, Administraciones Públicas, Infraestructuras y Defensa formó parte también de la Comisión de Seguridad de la Asamblea Parlamentaria de la OTAN.

EL FUTURO DEL PERIODISMO

MARA SENRA RIVAS

“Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas” Decía George Orwell hace ya unas décadas. Y cito al señor Orwell, porque parece que las relaciones públicas y las alabanzas al poder son el padre nuestro de los diarios españoles. No de todos por supuesto, sino ¡qué haría yo queriendo ser periodista!, pero sí de una parte poderosa y significativa. Veo el futuro del periodismo cambiante. Es innegable que necesita unos cambios estructurales, que necesita cambiar el modo en el que muchos están haciendo las cosas. Está claro que muchas se seguirán haciendo mal y que se harán todavía peor si cabe, pero al menos yo no sé que no querré formar parte de ellas. Pero la atmósfera periodística necesita respirar mejor y cuanto menor sea el número de medios intoxicados, las alas más honestas del periodismo se desplegarán de nuevo. Y al fin y al cabo, tanto periodistas como lectores lo único que quieren es esa atmósfera limpia.

Pero por otro lado, está el tema del dinero, siempre el maldito dinero. Y me parece infausto el modo en el que se está tratando a los medios, como una vil empresa, porque todo lo mueve el dinero, y todo el dinero lo hace. Y si no hay dinero de por medio ¿pa’ qué?. Aunque me gustaría negarlo, no puedo y es patente que el periodismo está siendo actualmente más una industria que un sueño, un sueño que algunos todavía inocentemente queremos conservar. Por eso duele ver el periodismo retratado simplemente como un negocio, ya que si fuera por pelas a otro oficio me hubiera dedicado.

Si el negocio del periodismo tiene problemas no es porque haya poca demanda de su producto” leo en el texto El nuevo periodismo, y yo pienso: dígaselo usted a Miguel Ángel Aguilar, por ejemplo. Periodista que me cautiva a mí y a tantos otros, y al que le acaban de suprimir su columna semanal en el diario de renombre de turno, por no otra cosa, sino por hablar de los problemas en los que se encuentra el periodismo español. Ya no sólo los ligados a la recesión económica, sino y en gran parte a esas, permítanme llamar, adulaciones al poder, ese mismo poder que coarta inagotablemente a periódicos y a periodistas.

Mi más sincera opinión, es que para gran parte de los medios lo único que importa es el clic. ¿Que cuesta menos una lista con diez sitios que visitar en España, o un reportaje hablando en profundidad de uno de esos diez lugares? La respuesta es obvia y los clics son masivos, por lo que la calidad del periodismo se ve reducida a pasos de gigantes. Es obvio que si esto se publica de este modo, es porque los lectores quieren verlo (casi ni leerlo) así. Los medios digamos que se han adaptado, y oiga, qué fácil y barato les ha salido. ¿No habrá sido la adaptación en forma inversa? Quizá esté pecando de escéptica.

Con todo este batiburrillo de ideas más bien poco conexas, quiero decir que es inevitable un cambio en el periodismo, ya que el periodismo tradicional es eso, resquicios de algo que fue en su momento brillantemente bueno, pero que ahora toca mudar. Y que este periodismo actual, a pesar de tener sus ideas útiles y convenientes para esta nuestra generación, la mayoría son como dice el texto, experimentos. Algunos buenos y algunos fatídicos, pero en algún momento tendrá que surgir esa fórmula mágica que cree ese periodismo del que volver a sentirse más orgullosos que nunca. Déjenme soñar con ello.

Una semana de hipocresía

Artículo de opinión, Mara Senra Rivas

20-11-15

Hace no mucho leí en un libro sobre memoria histórica algo así como para no repetir los errores del pasado es necesario conocer el pasado, pero me he topado de bruces con una sociedad que parece haber olvidado los últimos años más recientes de la historia o que simplemente no se ha molestado en conocer ni cuando éstos fueron su presente. Una generación airadamente despreocupada de lo que no le afecta directamente (salvo encontrarse petróleo de por medio) a la que se le suma el egocentrismo e hipocresía patrocinados por lo que algunos se empeñan en llamar valores occidentales. Imaginen ustedes el cóctel molotov ante el que estamos postrados y todo ello sin ahondar en detalle alguno.

Hoy se cumple una semana de los atentados en París, los atentados más grandes de la historia reciente de Francia y el más sangriento en Europa tras el 11-M en Madrid. Esta semana he sentido tal mezcla de sentimientos y emociones que me cuesta escribir sobre ellos. Me he encontrado más contradictoria conmigo misma que nunca antes y aunque me duela escribirlo, no puedo negar que lo acaecido el 13 de noviembre me llegó más que lo que acontece diariamente en el resto del mundo.

¿Y me debo sentir culpable? ¿No me sentiría más dolida si el atentado hubiese ocurrido en mi ciudad o en la ciudad más próxima? ¿Es hipócrita que la proximidad genere más empatía si cabe, cuando tienes personas queridas cerca? ¿Es hipócrita admitir que quizá si te ha llegado más este suceso que los diarios en Siria, cuando eres una persona que todos los días lee sobre Siria y te muestras también preocupado y rabioso y francamente enajenado por lo que allí sucede? En ese caso seré hipócrita.

Pero déjenme decirles también que hipócrita de manual será aquel que dice darle igual lo que pasa en su país vecino y preocuparle todo el conflicto generado en oriente cuando no había hablado de nada semejante hasta el momento. Déjenme llamarles también estúpidos y farsantes. Porque si lo mío ha sido hipocresía no sé como calificarles a ellos. Por eso mismo, no creo que mis sentimientos encontrados sean hipócritas si no humanos, y como humana erro, y como humana cuanto más cerca tengo algo más cerca lo siento.

De hipócritas déjenme calificar a otros que si saben de lo que hablan y son listos en grado superlativo y pernicioso, no a esa gente que tiene que hablar porque es el tema del día y tiene verborrea y si no abre la boca se envenena con su propia lengua. Hipócrita déjenme llamar al señor Hollande entre tantos otros, al presidente de la nación de la libertad, de la legalidad y la fraternidad, que se ha escudado en la palabra paz para bombardear Raqqa. Al igual que el ISIS se ha escudado en la religión para matar inocentes. Hipocresía es comportarse como el enemigo, como las antípodas de sus bien queridos valores. No vengo yo a traerles la solución de como terminar con un grupo terrorista de tal calibre, ojalá conocer tal desenlace. Vengo a hablar de como mínimo de comportarse de acuerdo a los principios de los que se presume.

Vengo a hablar de que por desgracia este atentado parece haber avisado a los medios y a los políticos y a los moralmente correctos de que esa es la realidad de los refugiados. Querida Europa: los refugiados vienen huyendo de esto, leía hace unos días en una red social, siendo una de las pocas frases sensatas que pude encontrar. Y no me hagan calificar a los que tardaron a penas minutos en culpabilizar a todas esas personas, no me hagan hablar de tales energúmenos porque no tendría palabras para ellos. Qué poco han tardado en culpar al multiculturalismo en Europa, como el señor, ya siendo señor mucho para alguien de su calaña, Garcia Albiol, xenófobo implacable. O qué decir del simpático Donald Trump que entre aplausos decía algo así como si los franceses hubieran tenido armas todo hubiera sido muy diferente. Señor Trump, permítame aclararle que parte de los terroristas eran ciudadanos europeos. De Marine Le Pen ni quiero imaginar nada, debe estar frotándose las manos con ahínco. Y no me hagan ya pensar en el Trío de las Azores, al que como mínimo habría que pedir también responsabilidades.

Y así, el Quetzal se convirtió en las siglas de una banca privada

CRÓNICA, MARA SENRA RIVAS

Esta semana han sido publicadas las bases para participar en la Ruta BBVA 2016, más conocida como Ruta Quetzal, que recorrerá el próximo verano México y España

El próximo año 200 jovenes tendrán la oportunidad de participar en la trigésima edición del proyecto y sueño que Miguel de la Quadra-Salcedo comenzó en el año 1979. Desde entonces miles de jóvenes han podido conocer mundo y conocerse a sí mismos en un viaje que combina la aventura, la educación en valores y el intercambio cultural.

Pero la Ruta Quetzal, siempre Quetzal, ha sido mucho más que eso. Los que hemos tenido la suerte, y cuando hablo de suerte hablo de recompensa, tras unos meses de duro trabajo de poder participar en ella, podemos gritar a los cuatro vientos (y no pensaba coger a estas alturas de mi vida la vil manía de hablar por los demás, pero la ocasión lo merece), y decir que es una experiencia que te cambia la vida. Pero nuestra vida no ha sido lo único que ha cambiado, la ruta también ha cambiado tanto en un par de años que apena echar la mirada atrás y no sólo por nostalgia de ella.

Mentiría si cuento como conocí este programa, pues no lo recuerdo, pero desde el momento en que lo hice supe que quería estar en él. Era una cuestión de principios, o así al menos me lo planteé y salió bien a pesar de lo quebradizos que éstos llegan a ser en ocasiones. Fueron casi tres meses de duro trabajo, de investigación, documentación, redacción y maquetación de dos trabajos finales. Uno literario sobre la Selva del Darién (80% de la nota) y otro, un proyecto de emprendimiento social en mi ciudad natal (20% restante). Mi año, en el que al pajarillo se le habían puesto por primera vez detrás las letras BBVA también inauguraba que se incluyese en las bases de participación ese trabajo de emprendimiento. Y me acojonó, para qué mentir cuando sigo creyendo que fue la imaginación y el querer del primero de mis trabajos lo que me salvó y me hizo conocer aquella selva. Pese a ello creo que son dos de las cosas de las que sin duda más orgullosa me he sentido nunca, puesto que no suelo sentir orgullo de nada que no me perteneza, y como pocas cosas me habían pertenido, de lo justo me había sentido orgullosa hasta aquel día.

Pero esa maravillosa ruta del año 2013 que yo viví desde el primero de los instantes, haciendo incluso el propio trabajo, poco tiene que ver con la de ahora. En la no hay cabida para la literatura y la imaginación, ni para las artes plásticas, ¡qué narices les habrá dado ahora a las instituciones con olvidarlas y arrinconarlas!, dejando así a un lado todo lo que la ruta significaba para nosotros, los ex ruteros. Ahora priman tan solo el emprendimiento social y un trabajo de investigación o musical sin opción alguna a demostrar tu valía en las otras artes. (Y casi dando las gracias por amparar la opción musical). Pero el resto de opciones y posibilidades sí se han acabado. Ahora hay dos imposiciones inquebrantables a la hora de presentar los trabajos. Y ya no solo me apena mirar atrás si no que me enfada.

Ya no solo han cortado las alas al Quetzal, si no que se las han cortado también a los jóvenes y me sigue apenando y enfadando que Miguel de la Quadra-Salcedo, el hombre que le dio forma, realidad y nombre a este sueño, no haga nada por detener esas voraces tijeras de los que tienen el dinero. Aunque mi corazón me haga creer que simplemente él no es capaz de hacerlo. A pesar de todo ello y haciéndome eco a cada instante de Jorge Manrique y su cualquier tiempo pasado fue mejor, creo que la ruta puede seguir siendo una experiencia que valga la pena vivir, porque muchas de las personas que siguen trabajando en ella, trabajaban ya antes y espero que sigan mantieniendo vivo el espíritu del Quetzal.

Tras unos meses de espera desde que envié mi trabajo, de casi desilusión y desesperanza me encontré en la cocina de mi casa con las lágrimas en las mejillas, y el ordenador junto a las tostadas leyendo mi nombre en una lista que me llevaría en dos semanas a una entrevista personal con los docentes de la Universidad Complutense de Madrid que habían evaluado mi trabajo. Era mi primera vez en Madrid y que con 17 años una catedrática de dicha universidad estuviese elogiándote por tu trabajo no había palabras que lo describiese. Fue a partir de ahí cuando ya todo fue solo euforia y felicidad. Creo que fueron los meses más maravillosos de mi vida. Conseguir un sueño y participar en el sueño de una persona a la que admiras no puede ser calificado más que de extraordinario y quedándoseme hasta pequeña la palabra por momentos.

Ahora, sin embargo, la entrevista son imágenes en directo o quizá con desfase audio-imagen, desde la pantalla de dos ordenadores a cientos de kilómetros. No sé si la emoción será la misma para quienes tengan el placer, pero sé que no será comparable a la que yo, y tantos otros pudimos vivir.

El Quetzal nos llevó a lo largo de 45 días a conocer mundo y a conocernos a nosotros mismos como ya dije. Primero fue Panamá, las tribus y la selva, y luego la vuelta a Europa, conociendo Bélgica de una punta a otra, París y la UNESCO y por último los paisajes extremeños y el mismo palacio del Pardo. Vaya una mezcla de lugares y emociones. Este año conocerán México, y no dudo en ningún momento que sea otra experiencia increíble, pero me repito y sé que no será comparable a caminar 14 horas con el barro por las rodillas y el cuerpo invadido por picaduras, pensando en que la sarna con gusta no pica ¡Y tanto que no picaba, ojalá estar allí de nuevo!. Ni será comparable a compartir todas las vivencias y momentos con ruteros (de los cuales algunos de ellos se convertirán en amigos para toda la vida) de casi todos los continentes y países, ya que ahora parece que el vetar a muchos de ellos se ha puesto de moda a la par que la diversidad cultural de la que presumen se achica a pasos de gigante.

Con todo esto, aunque lo parezca y con razón, no quiero echar por tierra a la ruta, sólo a esa llamada BBVA, a esta nueva ruta de intereses que no he terminado de calar, pues la Quetzal, la mía, fue maravillosa. Con todo esto quiero pedir que emigre de vuelta el Quetzal y traiga consigo todo lo bueno y se lleve toda esta censura disfrazada de progreso que asola año a año el sueño del último explorador español, Miguel de la Quadra.